Tras sufrir un siniestro de carácter fortuito y ajeno, que provocó daños totales en el interior de su local ubicado en calle Lamadrid al 400 en San Miguel de Tucumán, Confitería La Estrella logró lo que parecía imposible: volver a abrir sus puertas en apenas un mes y medio. El hecho, que conmocionó tanto al sector comercial como a sus clientes habituales, puso a prueba no solo la estructura del negocio, sino también la fortaleza humana detrás del mostrador.
Lejos de bajar los brazos, el equipo de La Estrella apostó al trabajo incansable, la resiliencia y el profundo amor por su oficio. Con esfuerzo propio y el acompañamiento de la comunidad, la confitería volvió a ponerse en marcha, recuperando su esencia y reafirmando su compromiso con quienes la eligen día a día.
“Esto que nos sucedió siento que nos hizo más fuertes. Trabajamos muy duro para volver, pensando siempre en nuestros clientes”, expresó Álvaro Derni, dueño del local.
La reapertura no solo marca el regreso de un clásico local comercial, sino también el ejemplo del empuje del sector privado, que aun frente a las dificultades más duras, demuestra que con trabajo y pasión siempre es posible volver a empezar.